Cap 03 331 Tro Cortesiano A Caja

Joyas en tinta presenta el día de hoy El Códice Tro-cortesiano, reproducción exacta de la publicación original que se encuentra en el Museo de América en Madrid. Este códice fue descubierto entre 1860 y 1880, probablemente en la Península de Yucatán (México); consta de dos largas tiras de 6.82 metros de papel de corteza de árbol de ficus, papel para cuya elaboración se trituraba la corteza del árbol hasta llevarla a un punto de pulpa donde le añadían goma natural para crear la pasta que posteriormente era aplastada por un rodillo que le daba la forma final de papel.

Este códice Tro-cortesiano o de Madrid toma su nombre cuando el Museo Arqueológico de España lo compró en el siglo XIX, se denomina de esta manera por estar dividido en dos fragmentos: uno de 70 páginas perteneciente a Juan Tro y Ortolano, profesor de paleografía española, y otro de 52 páginas llamado Cortesiano por encontrarse en Extremadura, provincia donde nació el conquistador Hernán Cortés. El documento que ahora se conserva, es sólo una parte del manuscrito original; y es uno de los cuatro códices mayas que se atesoran en el mundo.

El sistema de escritura que contiene este códice es el jeroglífico maya, que se desarrolló a finales del siglo III de nuestra era y que continuó hasta el siglo XVI. La civilización maya fue una de las tres culturas prehispánicas americanas que perfeccionó un sistema de intercomunicación humana por medio de signos no convencionales, este sistema de escritura comunica las pautas mentales indígenas a través de imágenes.

La publicación de la que hablamos, el Códice Tro-cortesiano, está ilustrado con jeroglíficos e ideogramas en ambas caras, y se encuentra doblada en forma de biombo o acordeón para mejor lectura; además, como era costumbre entre los mayas, cada página está ribeteada en sus cuatro lados por una gruesa línea de color rojo, indicando la división de las secciones.

Cap 03 332 Tro Cortesiano B Desplegado

La escritura de los códices y las figuras que las acompañan, tenían como fin conservar y transmitir la tradición cultural, proporcionar al sacerdote maya la correcta ejecución de los rituales, la enseñanza de las doctrinas cosmológicas y predecir el futuro.

Los mayas fueron la única civilización precolombina que desarrolló una verdadera escritura, por lo tanto, su tradición religiosa necesitó de los libros sagrados; sin embargo, muchos de estos libros fueron consumidos por la hoguera ya que los colonialistas en su proceso de cristianización comprendían la enorme importancia que estas publicaciones tenían para el sostenimiento de las creencias seculares de los nativos.

Los personajes de este y todos los códices son dioses, y el Tro-cortesiano responde a la religión maya como expresión ideológica de su cultura. Este códice es patrimonio de la civilización arcaica por medio del cual se contestaban las preguntas con relación a las divinidades y sus fiestas; las catástrofes naturales, las fiestas de la sociedad y actividades económicas.

Este es uno de los libros más valiosos del mundo maya, diseñado para mantenerse cerrado, guardado y sólo emplearlo por ciertos especialistas religiosos. La atenta lectura de este códice, permite descubrir las feroces imágenes como muestra de sacrificio al ser supremo, comunes de la religión Mesoamericana; dando las pautas para su comportamiento y consecuencias. A través de los ojos del escribano y con un estilo gráfico y artístico bastante descuidado, se devela en esta edición facsimilar el arte, la sensibilidad, el valor de sus sueños y emociones.

Esta copia que se conserva en la Biblioteca UPB fue publicada en la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América por Testimonio Compañía Editorial en 1991; hace parte de la Colección Tabula Americae número 12 y recibió el Premio del Ministerio de Cultura de España al Libro Mejor Editado en Madrid; incluye un libro complementario con introducción de Manuel Ballesteros Gaibrois catedrático de historia y un estudio crítico de Miguel Rivera Dorado profesor de Arqueología Americana.

Los invitamos a apreciar esta bella evidencia del mundo prehispánico americano, disponible para consulta en la Colección Patrimonial de la Biblioteca Central UPB, campus Laureles, Medellín.

Conoce más reseñas de las Colecciones Patrimoniales aquí

 

TPL_BEEZ5_ADDITIONAL_INFORMATION